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Vania Masías y UTEC unen danza e ingeniería
Una prueba pionera midió la fuerza de los movimientos corporales en vivo para analizar el potencial energético del cuerpo.

¿Cuánta energía genera el cuerpo durante la danza?
Investigadores de la Universidad de Ingeniería y Tecnología, UTEC, junto a la artista Vania Masías, realizaron en el Perú la primera prueba para medir la energía mecánica producida por bailarines profesionales durante una presentación en vivo. La medición en tiempo real registró una potencia máxima de 126,93 W. Esta cifra demuestra que el movimiento del cuerpo puede generar picos de energía superiores a la necesaria para encender un foco doméstico de 100 W.
El proyecto surgió por iniciativa de la agencia Blueprint, que conectó el trabajo técnico de UTEC con la producción artística de Vania Masías. La colaboración busca establecer un punto de partida para estudiar la energía que genera el cuerpo humano en situaciones reales de movimiento.
“La oportunidad apareció cuando decidimos mirar más allá de nuestro entorno; siempre pienso cómo cada cosa que hacemos puede impactar expansivamente y hacia dónde puede llevarnos. El cuerpo no solo genera energía interna. Conocer de anatomía y de movimiento puede ayudarnos a entender el potencial enorme que tenemos no solo adentro, sino en lo que proyectamos —también físicamente”, explica Vania Masías, Directora de D1.
“Hace 5 años venimos trabajando con proyectos culturales y vemos cómo se están mezclando cada vez más con la tecnología en todo el mundo. En una conversación con Vania nos preguntábamos qué podía pasar si empezábamos a hermanarnos con otras disciplinas. Y ahí apareció una pregunta: ¿qué pasa si empezamos a mirar el cuerpo desde otra dimensión, no solamente desde el movimiento que vemos, sino desde la energía que ese movimiento produce?”, explica Alexis Solano, Director de Blueprint, la agencia que abrió la colaboración.
“Por eso contactamos a UTEC: queríamos convertir esa pregunta en algo concreto y diseñar un primer acercamiento —en vivo— que nos permitiera medir esa energía. Este ejercicio no pretende tener todas las respuestas. Busca generar un punto de partida que permita a otras instituciones, investigadores o industrias hacerse nuevas preguntas sobre la energía que produce el cuerpo humano”, añadió.
¿Cómo se realizó la medición biomecánica en el escenario?
La prueba se llevó a cabo durante la función del espectáculo Mezcla, creado por Vania Masías, convirtiendo el escenario en un laboratorio de campo. Durante la interpretación, la tecnología de UTEC monitoreó los desplazamientos de los artistas frente al público.
El equipamiento utilizado consistió en cuatro sensores inerciales IMU instalados en las extremidades de los bailarines:
- Dos sensores ubicados en ambos antebrazos.
- Dos sensores colocados en ambas piernas.
Estos dispositivos capturaron la aceleración y velocidad de cada segmento corporal. La información fue transmitida inalámbricamente para su procesamiento posterior por parte de docentes y estudiantes de UTEC.
En total, el sistema recolectó más de 157 mil muestras durante un periodo de 6 minutos y 31,77 segundos de actividad constante. Los registros permitieron calcular variables cinemáticas como la velocidad, la masa involucrada y la potencia desarrollada por cada extremidad.
¿Cuáles fueron los resultados energéticos del análisis?
Los datos demostraron que la energía biomecánica no se distribuye de manera uniforme a lo largo de una coreografía. Las mediciones reflejaron variaciones constantes según la intensidad de la rutina, observándose un rendimiento significativamente mayor en las piernas respecto a los brazos.
Los hallazgos numéricos más relevantes revelan que:
- El primer minuto de la rutina acumuló el 75,5 % de la energía total estimada de los cuatro segmentos.
- La masa muscular en movimiento generó un acumulado de 1.167 J de energía mecánica.
- La potencia promedio sostenida se ubicó en 2,09 W durante el tiempo evaluado.
- La potencia máxima alcanzada fue de 126,93 W en los picos de mayor esfuerzo físico.
Más allá de los valores numéricos, la experiencia visibilizó cómo se transforma la dinámica muscular durante el esfuerzo. De esta manera, el arte se convirtió en un insumo de datos para las ciencias del movimiento.
¿Qué aplicaciones futuras tiene este estudio biomecánico?
Los investigadores aclararon que este primer ensayo no pretende reemplazar las fuentes de electricidad convencionales por fuerza humana. Aparte de validar la precisión de los sensores en entornos no controlados, el estudio busca sentar bases para futuras investigaciones aplicadas.
La información obtenida servirá para impulsar proyectos en áreas como:
- Desarrollo de tecnología wearable y ropa inteligente.
- Innovación en equipos de salud y rehabilitación física.
- Optimización del rendimiento deportivo y diseño biomecánico.
- Creación de interfaces de interacción entre humanos y máquinas.
El experimento realizado en Mezcla demostró que la ingeniería puede evaluar la actividad física en entornos reales de alta exigencia, abriendo nuevas líneas de investigación sobre el rendimiento corporal.













