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¿Sabías que un mal cableado puede ser tu mayor enemigo tras un sismo?
La calidad de los cables eléctricos marca la diferencia entre la seguridad y el desastre en un país sísmico como el Perú.
En un país como el Perú, donde la actividad sísmica es una constante, la atención suele centrarse en los daños estructurales tras un terremoto. Sin embargo, existe una amenaza menos visible pero igual de peligrosa: las instalaciones eléctricas inseguras. Los cables de baja calidad representan un riesgo crítico que podría desencadenar incendios y cortocircuitos, complicando aún más la respuesta ante emergencias.
“Durante un sismo, los sistemas eléctricos sufren más de lo que se percibe. Un conductor dañado o una conexión mal hecha puede pasar desapercibido y, sin embargo, ser la causa de un cortocircuito o incendio”, alerta Fernando Yupanqui, jefe de ingeniería de producto de Cables CELSA.
La problemática se agrava con la proliferación de cables de baja calidad, fabricados con materiales adulterados como aluminio recubierto en cobre o plásticos reciclados. Estos no cumplen con las normas técnicas requeridas para soportar altas temperaturas y movimientos violentos, lo que genera grietas en el aislamiento, empalmes sueltos y sobrecalentamientos peligrosos.
El especialista de CELSA explica que la informalidad del mercado fomenta esta amenaza. “Existe la falsa creencia de que se ahorra al comprar cables baratos, pero en realidad se compromete la seguridad de toda la familia y se incrementan los riesgos de incendio”, enfatiza. Según Yupanqui, es fundamental educar a los consumidores, endurecer regulaciones y promover el uso de productos certificados para erradicar esta problemática.
Además, gran parte del parque eléctrico nacional no está preparado para resistir un sismo de gran magnitud. Las viviendas autoconstruidas, los mercados antiguos y las edificaciones con más de 40 años son especialmente vulnerables, ya que sus instalaciones no han sido actualizadas ni cumplen con estándares mínimos de seguridad.
CELSA recomienda acciones preventivas clave tras un sismo: revisar el tablero eléctrico, inspeccionar empalmes, asegurarse de que no haya cables aplastados o expuestos y desconectar equipos si se esperan réplicas. Se debe evitar cualquier reparación sin la intervención de un técnico calificado y siempre usar cables certificados que garanticen seguridad.
La empresa recuerda que el Perú cuenta con Normas Técnicas Peruanas (NTP) alineadas con estándares internacionales (IEC), y que los productos eléctricos deben cumplirlas estrictamente. “La prevención empieza en lo invisible. Un cable puede parecer inofensivo, pero si está mal elegido o instalado, puede costar vidas”, afirma Yupanqui.
Identificar un cable inseguro no siempre es sencillo. Algunos indicios son precios sospechosamente bajos, la ausencia de sellos de autenticidad, baja flexibilidad y defectos en el aislamiento. CELSA insta a revisar el empaque, verificar el marcado del producto y exigir certificaciones como pasos esenciales para proteger hogares y negocios.
Finalmente, la empresa hace un llamado a ingenieros, arquitectos, electricistas y propietarios a implementar buenas prácticas: usar cables certificados, diseñar instalaciones con enfoque sísmico, proteger los tendidos eléctricos, verificar la puesta a tierra y mantenerse capacitados.
Con más de 40 años de trayectoria, CELSA destaca la importancia de priorizar la seguridad eléctrica como una inversión vital para prevenir tragedias en un país expuesto a sismos. La elección responsable de cables y la correcta instalación no solo protegen infraestructuras, sino también vidas.

