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PerúSAT-1 alerta sobre rápida pérdida de hielo en el nevado Coropuna
Análisis 1955–2024 confirma adelgazamiento acelerado del glaciar desde 1986.
El satélite PerúSAT-1 vuelve a poner el foco en una de las señales más preocupantes del cambio climático en el país: el retroceso glaciar. Un análisis basado en imágenes aéreas y satelitales permitió cuantificar la pérdida de área y masa de hielo del nevado Coropuna (Arequipa) en un periodo de casi siete décadas, entre 1955 y 2024, con resultados que apuntan a una desglaciación sostenida y acelerada desde 1986.
El estudio fue explicado por José Pasapera, director de Aplicaciones Espaciales y Geomática de la Agencia Espacial del Perú (CONIDA), en una entrevista difundida por Agencia Andina. De acuerdo con el especialista, el trabajo partió de la recopilación de información histórica y espacial a lo largo de 69 años, para luego integrar datos complementarios —como GPS y firmas espectrales— que permiten caracterizar el nevado y medir con mayor precisión el retroceso del hielo.
¿Cómo se midió el retroceso del Coropuna?
Pasapera detalló que el proceso no se limita a comparar fotografías de distintas épocas. La fase de procesamiento incluyó correcciones técnicas para asegurar exactitud en la lectura de los datos, entre ellas el uso de puntos de control, ajustes por sombras y la integración de información adicional. Con esa base, se aplicó una metodología específica que permitió calcular el área de glaciar perdida y estimar la variación del balance de masa.
El análisis se fortaleció, además, con el aporte de especialistas en glaciología y derivó en una publicación científica desarrollada en colaboración con España, difundida en octubre del año pasado. Según Conida, este trabajo podría ampliarse: el INAIGEM ha mostrado interés en continuar evaluaciones similares para otros nevados del territorio nacional.
Hallazgos: pérdida acelerada desde 1986
El nevado Coropuna —considerado un campo de hielo clave en los Andes tropicales— evidenció una tendencia clara: relativa estabilidad entre 1955 y 1986, seguida de un periodo de pérdida sostenida y cada vez más rápida en las últimas décadas.
De acuerdo con el estudio citado, los resultados muestran una pérdida de masa acelerada y un adelgazamiento general del hielo desde 1986, con excepción de zonas específicas como glaciares de roca o sectores cubiertos por escombros. Incluso se advierte que la reducción alcanza áreas altas, cercanas a cumbres, lo que sugiere un escenario especialmente sensible: la posible fragmentación del campo de hielo en unidades más pequeñas en las próximas décadas, haciendo que el hielo remanente sea todavía más vulnerable al calentamiento global.
¿Por qué importa? Agua, ecosistemas y riesgo climático
La desglaciación en los Andes peruanos tiene impactos que van más allá del paisaje: afecta la regulación hídrica, los ecosistemas de montaña y la disponibilidad de agua en temporadas secas. En ese contexto, el monitoreo permanente con herramientas satelitales se vuelve clave para planificar adaptación, gestión de riesgos y decisiones sobre conservación.
PerúSAT-1: 10 años de vigilancia del territorio
Lanzado el 15 de septiembre de 2016, el PerúSAT-1 ha sido descrito como el primer satélite peruano de observación de la Tierra con resolución submétrica, ubicado a 702.5 km de altitud. En estos años, su información ha apoyado labores de gestión pública vinculadas a desastres naturales, monitoreo ambiental y seguimiento de actividades ilícitas, además de generar un archivo masivo de imágenes del país.
Conida informó que el satélite ha registrado cerca de 500,000 imágenes desde 2016 y que más de 130,000 fueron entregadas gratuitamente a instituciones públicas, con el objetivo de optimizar recursos del Estado.
¿Qué viene ahora? La propuesta de PerúSAT-2
Con la vida útil del PerúSAT-1 acercándose a su etapa final, Conida viene trabajando en una propuesta para un PerúSAT-2, que incluiría un satélite óptico mejorado y un satélite radar. Esta última tecnología permitiría captar información incluso con alta nubosidad, un factor crucial para mantener la observación constante en diversas regiones del país.
“La meta es no perder la capacidad de observación del territorio”, remarcó Pasapera, subrayando que el monitoreo satelital es hoy una herramienta estratégica para anticipar riesgos, proteger ecosistemas y tomar decisiones basadas en evidencia.

