Las variaciones térmicas bruscas y las precipitaciones asociadas al Fenómeno del Niño han afectado a cerca de 85 mil personas a nivel nacional, de acuerdo con los registros del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres. Más allá de los daños materiales en la infraestructura, la acumulación de agua estancada y los cambios en la temperatura generan escenarios propicios para la transmisión de enfermedades digestivas, dermatológicas, respiratorias y vectoriales.
Ante esta coyuntura Sanitaria, la adopción de medidas preventivas en el hogar resulta fundamental para frenar el contagio masivo en las comunidades. “Los cambios bruscos de temperatura y las condiciones que dejan las lluvias pueden favorecer distintos problemas de salud. Por eso, además de estar atentos a los síntomas, es importante reforzar medidas sencillas de prevención en casa”, explica Carlos Saavedra, director de la Escuela de Medicina Humana de la UPN.
¿Cuáles son las principales enfermedades asociadas a los cambios de clima?
Las afecciones respiratorias aumentan debido al contraste térmico entre el calor diurno y las bajas temperaturas nocturnas. Esta oscilación constante expone al organismo a cuadros virales o agrava diagnósticos previos, perjudicando de forma directa a niños pequeños y adultos mayores. Mantener los espacios con ventilación continua, protegerse de las corrientes de aire frío y consultar con un médico ante la persistencia de malestares son las pautas centrales de cuidado.
Por otro lado, la acumulación de agua de lluvia propicia la reproducción de mosquitos transmisores de arbovirosis como el dengue. Para controlar este factor, es indispensable desechar recipientes con agua estancada y realizar la limpieza periódica de los depósitos domésticos.
¿De qué manera las precipitaciones afectan la digestión y la piel?
Las intensas lluvias generan dificultades en el acceso o almacenamiento de agua potable, escenario que incrementa la aparición de afecciones gastrointestinales. Prevenir infecciones digestivas exige el consumo estricto de agua segura, el lavado meticuloso de los alimentos y la desinfección frecuente de manos.
El contacto continuo con la humedad o con aguas residuales provenientes del colapso del alcantarillado produce infecciones dermatológicas o padecimientos como la leptospirosis. Aparte de cuidar la higiene de la piel, mantenerla seca resulta determinante frente a la exposición a fluidos contaminados.
¿Qué medidas inmediatas ayudan a reducir los contagios?
La consolidación de hábitos saludables y el acceso a datos rigurosos mitigan el avance de epidemias locales. La Escuela de Medicina Humana de la UPN recomienda realizar el lavado frecuente de manos, ventilar las habitaciones, utilizar mascarillas cuando sea necesario y acatar las directivas emitidas por el Ministerio de Salud.
Detectar a tiempo las primeras manifestaciones clínicas permite brindar asistencia médica oportuna, evitando complicaciones mayores en la población vulnerable.











