El Arzobispado del Cusco decidió impedir la proyección comercial de la película «Santidad», dirigida por el cineasta cusqueño Rodolfo Espinoza. La medida se ejecutó mediante una cláusula del contrato entre la entidad eclesiástica y el centro comercial Real Plaza, establecimiento donde opera la cadena Cineplanet en la capital incaica. Debido a esta disposición, la comedia grabada íntegramente en la región no llegará a las salas locales.
Esta decisión ocurre en vísperas de la visita al país del Papa León XIV, quien semanas atrás destacó el valor social del séptimo arte desde el Vaticano: “Me consuela pensar que el cine no es solamente imágenes en movimiento: es poner en movimiento la esperanza (…) Estructuras culturales como los cines y los teatros son corazones palpitantes de nuestros territorios, porque contribuyen a su humanización. Si una ciudad está viva, es también gracias a sus espacios culturales: debemos habitarlos, crear relaciones en ellos, día tras día. Pero las salas cinematográficas sufren una preocupante erosión que las está arrebatando a ciudades y barrios. Y no son pocos los que dicen que el arte del cine y la experiencia cinematográfica están en peligro. Invito a las instituciones a no resignarse y a cooperar para afirmar el valor social y cultural de esta actividad”.
¿Qué antecedentes tuvo la recepción de Santidad antes de la censura?
El largometraje tuvo su Avant Premiere en las instalaciones del Cineplanet del centro comercial Real Plaza, donde acudió un nutrido público que celebró el contenido de la obra. Escrita y dirigida por un cineasta cusqueño, la cinta generó entusiasmo entre los asistentes por ser una producción regional.
Además de su exhibición inicial, la propuesta formó parte de la Sección Preestrenos Nacionales en el reciente Festival de Cine de Lima. En dicho evento fue considerada una de las mejores alternativas de la programación por parte de los asistentes.
¿De qué trata la historia y quiénes integran el elenco?
La trama transcurre en Sarapampa, un pueblo que organiza el centenario de la Virgen del Maíz. La llegada del arzobispo de la ciudad para coronar la imagen marca el conflicto central. Su fijación con la pureza moral y la imposición de su visión del bien y del mal terminan desencadenando eventos que ponen en riesgo su propia autoridad.
El reparto principal cuenta con las actuaciones de:
- Pedro Olórtegui en el papel del Arzobispo.
- Beto Benites como el padre Fermín Pinares.
- Ubaldo Huamán, Lilian Nieto, Natalia Bonifaz y Víctor Acurio.
- Hugo Bonet, Mauricio Rueda, Marina Pumachapi, Adolfo Baca y la Comunidad Cultural Ñawpa Ñan.
La producción ejecutiva estuvo a cargo de Beyker Bances, fundador de Llanki Cine —empresa enfocada en adaptaciones literarias y coproducciones internacionales—, junto con Beto Benites, de +58 Producciones.
¿Qué trámites realizaron los productores ante las autoridades religiosas?
Con la intención de resolver cualquier inconveniente técnico o legal, el equipo de producción buscó contacto formal con los representantes de la institución eclesiástica. Se enviaron comunicaciones escritas al R.P. Luis Albertio Jara Chacón, Administrador del Arzobispado del Cusco, y se sostuvieron conversaciones telefónicas con el Asesor Legal Dr. Henry Bullard.
A pesar de los intentos de diálogo, la respuesta de las autoridades locales fue negativa respecto a la autorización requerida. La restricción aplicada en el Cusco ha generado sorpresa en el ámbito cultural, en un momento donde la llegada del Pontífice a Lima mantiene la atención pública sobre la postura de la Iglesia ante la cultura.












