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Cables mal instalados: un riesgo silencioso en hogares y negocios
Especialistas alertan que errores técnicos en instalaciones eléctricas, más que los materiales, son los que detonan incendios y pérdidas económicas.
Los defectos en las instalaciones eléctricas son responsables del 13% de los incendios estructurales en edificaciones no residenciales de América Latina, según datos de la National Fire Protection Association (NFPA). En el Perú, el panorama es aún más preocupante: Osinergmin estima que entre el 30% y 40% de los cables eléctricos que circulan en el mercado no cumplen con las normas técnicas mínimas.
Si bien se suele asociar el riesgo únicamente con el uso de materiales de baja calidad, especialistas advierten que la realidad es más compleja. La mala instalación de los sistemas eléctricos anula incluso los beneficios de los cables certificados, generando puntos calientes, sobrecalentamiento y eventual riesgo de incendio.
Entre las fallas más comunes identificadas en obras pequeñas se encuentran:
- Subdimensionamiento de cables, que eleva la temperatura y reduce su vida útil.
- Uso de materiales sin certificación ni trazabilidad.
- Empalmes realizados con cinta aislante en lugar de conectores.
- Exposición prolongada al sol sin protección contra radiación ultravioleta.
- Canalizaciones inadecuadas o curvas demasiado cerradas que dañan los conductores internos.
- Exceso de cables en ductos, lo que provoca deterioro del aislamiento.
“Estos errores técnicos afectan la eficiencia y pueden generar fallas súbitas. Lo más grave es que muchas veces el usuario final no lo sabe hasta que ocurre el accidente”, explicó Elí Dávila, ingeniero de aplicación de producto de Cables Eléctricos CELSA.
Las consecuencias van desde pérdidas económicas y caídas de tensión hasta incendios de gran magnitud que pueden implicar responsabilidad penal. Ante ello, la capacitación continua se vuelve clave. “La mayoría de malas prácticas no se deben a mala fe, sino a desconocimiento técnico”, recalcó Dávila, quien recomienda seguir estándares internacionales como la IEC 60228 o la NTP-IEC 60502-1, supervisar las condiciones de instalación y validar el montaje antes de energizar un sistema eléctrico.
El especialista añade que un cable no debe considerarse un accesorio, sino un componente crítico de la seguridad en cualquier proyecto. “Un cable eléctrico es un componente crítico, no un accesorio. Invertir en una instalación eléctrica bien hecha no es un gasto; es una póliza de garantía para todas las familias”, concluyó Dávila.
La prevención implica contar con cables 100% de cobre, con aislamiento y cubierta resistente, y respaldar la instalación con supervisión técnica especializada. Una práctica adecuada garantiza mayor seguridad, conductividad y durabilidad, reduciendo riesgos que suelen pasar desapercibidos hasta que el siniestro ya es inevitable.

