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¿Y si fuera tu hija? Piden justicia para Kimberlit Tapia y otras víctimas

El caso conmueve al país y reabre el debate sobre la violencia de género, visibilizando el dolor de las familias que claman por un sistema judicial más firme.

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Este miércoles 9 de julio, el Perú espera con atención la sentencia que emitirá el Poder Judicial contra Yoshua Huaman Jerez, acusado del asesinato de la joven enfermera Kimberlit Maricielo Tapia Ortiz. Pese a las pruebas y el evidente patrón de violencia de género que rodea el caso, Huaman no está siendo juzgado por feminicidio, sino por homicidio simple. Para la familia de Kimberlit y quienes la acompañan en la búsqueda de justicia, esta decisión representa un retroceso doloroso y un acto de impunidad que podría sentar un precedente peligroso.

Kimberlit desapareció el 7 de septiembre de 2024 en Chancay, donde trabajaba como enfermera. Días después, su cuerpo fue hallado calcinado en un condominio en Cieneguilla. La joven, originaria de Barranca, había mantenido una relación con Huaman, quien ha intentado evadir su responsabilidad desde el inicio de la investigación. Incluso se negó a identificarse durante la audiencia de control de identidad, mientras la investigación preliminar lo señalaba como autor de un feminicidio.

Hoy, sin embargo, el caso avanza bajo la figura de homicidio simple. Para su familia, amigos y excompañeros de trabajo, esto significa ignorar la violencia de género detrás del crimen y minimizar la gravedad del acto. Se han movilizado en reiteradas ocasiones, exigiendo que se llame al crimen por su verdadero nombre: feminicidio.

La situación refleja un contexto alarmante. Según la Defensoría del Pueblo, el Perú registró 170 feminicidios en 2024, un 13 % más que en 2023. Entre 2022 y 2024, más de 450 mujeres fueron asesinadas por razones de género, mientras cientos de intentos de feminicidio y desapariciones quedan sin resolver. Solo en el primer trimestre de 2025, ya se han contabilizado 49 nuevos casos, la mayoría contra mujeres jóvenes de 18 a 29 años.

El padre de Kimberlit expresó esta semana un mensaje contundente: “No solo estoy pidiendo justicia por mi hija, estoy pidiendo justicia por todas las mujeres que han sido asesinadas por el hecho de ser mujeres. No aceptar que esto fue un feminicidio es encubrir al asesino y negar el dolor de cientos de familias. Mi hija no fue una víctima más, fue una joven con sueños, con una vida por delante. ¿Cómo es posible que un crimen tan brutal no sea reconocido como lo que realmente es?”.

En su declaración, también dirigió un llamado al Poder Judicial y a los medios de comunicación: “Al Poder Judicial le exijo que no mire a otro lado. Que escuche el clamor de una sociedad que ya no tolera más impunidad. No queremos condenas simbólicas, queremos justicia real. Y a los medios, les pido que estén atentos, que no permitan que este caso pase desapercibido. La justicia necesita luz, necesita ojos que vigilen y voces que denuncien. Mañana puede ser la hija de cualquiera de ustedes”.

La sentencia que se dará este miércoles no solo definirá la responsabilidad penal de Huaman, sino que también enviará un mensaje a toda la sociedad. Si el fallo ignora el componente de género, se corre el riesgo de perpetuar la idea de que las vidas de las mujeres valen menos ante la ley y que la violencia de género puede ser minimizada en los tribunales.

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