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Regreso a clases: un enfoque más saludable

¿Bajas notas? Antes de presionar, observa las señales emocionales. Consejos para que tus hijos enfrenten el nuevo año con mayor confianza.

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el

ano escolar

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s, los expertos señalan que es el momento ideal para evaluar el bienestar emocional de los estudiantes. Según Sandro Farina, psicoterapeuta experto en psicopatología y dinámicas familiares, si durante el año anterior hubo un bajo rendimiento, no basta con prometer mayor exigencia; es vital identificar si existen factores subyacentes como ansiedad, baja autoestima o conflictos familiares.

¿Por qué la emoción es determinante en el aprendizaje?

Las brechas reportadas por el MINEDU en áreas como comprensión lectora y matemáticas a menudo tienen una raíz que trasciende lo pedagógico. Sandro Farina explica que un niño o adolescente con ansiedad, miedo constante a equivocarse o baja autoestima, tendrá grandes dificultades para concentrarse. «La emoción impacta directamente en el aprendizaje», afirma el especialista, subrayando que las bajas notas suelen ser síntomas de una incomodidad emocional profunda más que una simple falta de disciplina.

Seis claves para un retorno escolar saludable

Para que el aprendizaje fluya desde la confianza y no desde el temor, es recomendable aplicar las siguientes estrategias:

  1. Priorizar el diálogo: Antes de establecer metas académicas, es fundamental preguntar al estudiante cómo se siente frente al retorno a las aulas. Si se detecta resistencia, esta podría derivar de miedos específicos como la presión académica o conflictos sociales.
  2. Anticipar las rutinas: Regular los horarios de sueño y limitar el uso de pantallas semanas antes del inicio de clases ayuda a reducir la ansiedad, proporcionando seguridad emocional y una mejor concentración.
  1. Diferenciar resultados de valor personal: La autoestima sólida favorece un aprendizaje sostenible. Es preferible reforzar el esfuerzo y la constancia que presionar con frases centradas únicamente en cumplir objetivos numéricos.
  1. Identificar señales de alerta: Dolores de estómago frecuentes, irritabilidad o llanto son indicadores emocionales que no deben ignorarse. Atender estas señales a tiempo previene un deterioro mayor en el desempeño escolar.
  1. Implementar límites coherentes: La disciplina saludable se basa en reglas claras sobre el tiempo de estudio, descanso y tecnología, aplicadas siempre desde el respeto y la firmeza, evitando gritos o humillaciones.
  1. Conectar el aprendizaje con la vida diaria: Ayudar a los estudiantes a entender la utilidad práctica de materias como matemáticas —para administrar dinero— o ciencias —para cuidar la salud— aumenta la motivación y disminuye la resistencia al estudio.

La importancia de revisar el estilo de crianza

El inicio del año escolar es también una oportunidad para que los padres revisen sus propios estilos de crianza. La exigencia sin acompañamiento emocional puede generar un miedo paralizante al error. Como señala Sandro Farina, «un niño que vive con miedo no aprende, solo intenta no fallar».

Mirar el rendimiento académico desde una perspectiva integral es la estrategia más efectiva para empezar el año. Lejos de aumentar la presión, el desafío para las familias reside en fortalecer la seguridad emocional y la comunicación abierta, creando un entorno donde el conocimiento se adquiera con entusiasmo y equilibrio.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cómo diferenciar si un niño tiene pereza o un problema emocional?

Según el especialista, se deben observar conductas como el aislamiento, la desmotivación extrema o la irritabilidad. A menudo, el mensaje subyacente es que el niño «no se está sintiendo bien».

¿Es útil reducir el tiempo de pantallas antes de volver a clases?

Sí. Regular el uso de tecnología y las horas de sueño antes del inicio formal de las clases reduce la ansiedad y prepara al estudiante para las exigencias de concentración del entorno académico.

¿Es recomendable exigir resultados académicos desde el primer día?

No. La comunicación debe centrarse primero en el estado emocional. Una vez establecida la seguridad y la rutina, la motivación para alcanzar metas académicas surgirá de manera más natural.

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