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ODIs: el enfoque que fortalece liderazgo, propósito y bienestar en las organizaciones
Las dimensiones del ser, pensar y colaborar ayudan a construir culturas saludables y mejorar el clima laboral desde una mirada humana.
Durante décadas, los directorios empresariales han evaluado el éxito corporativo a través de métricas financieras como crecimiento, participación de mercado o rentabilidad. Sin embargo, los desafíos actuales —marcados por exigencias de sostenibilidad, innovación, propósito y bienestar— están demostrando que esos indicadores ya no son suficientes para comprender la salud integral de una organización. En este contexto, surge el marco de Objetivos de Desarrollo Individual (ODIs o IDGs, por sus siglas en inglés), una herramienta internacional que busca medir capacidades humanas consideradas esenciales para la gestión moderna.
Este enfoque traduce el desarrollo interior de los profesionales en lineamientos concretos aplicables a la toma de decisiones estratégicas. De acuerdo con Maísa Mercado, CEO de Asertiva Consulting y embajadora de los ODIs en el Perú, el marco se alinea como un complemento natural de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Nacido como complemento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el marco propone cinco dimensiones que hoy están reconfigurando la conversación sobre liderazgo: ser, pensar, relacionarse, colaborar y actuar”, señala.
El valor de este enfoque radica en su capacidad para llevar al terreno organizacional elementos que tradicionalmente se consideraban intangibles. Una de sus principales ventajas es su contribución a la atracción de talento. Las compañías que buscan colaboradores y aliados alineados con su propósito fortalecen su reputación y construyen relaciones más duraderas, generando un entorno más coherente con la cultura que desean promover.
En materia de liderazgo, los ODIs ayudan a identificar y promover líderes auténticos, capaces de generar confianza y sentido compartido. Este tipo de liderazgo puede reducir la rotación, fortalecer la cohesión interna y aumentar el compromiso organizacional. La metodología también favorece la construcción de culturas sólidas basadas en la confianza, donde los equipos encuentran espacio para crecer y donde los resultados surgen como consecuencia del desarrollo interior colectivo.
La gestión del cambio sostenible es otro punto clave. El avance hacia modelos que priorizan la sostenibilidad requiere profesionales capaces de sostener procesos a largo plazo, con convicción y fortaleza emocional. Los ODIs impulsan a los líderes a trabajar desde su dimensión personal para acompañar transformaciones profundas dentro de sus organizaciones.
Asimismo, el marco contribuye a tomar decisiones más equilibradas. Al integrar variables humanas —como bienestar, impacto social o integridad— los líderes pueden complementar sus análisis racionales con perspectivas que consideran impacto interno y externo. En escenarios de alta incertidumbre, esta visión integral se vuelve determinante para mantener resiliencia y competitividad.
La implementación del modelo también fortalece capacidades relacionadas con la empatía, la autoconciencia y la colaboración. Estas habilidades permiten a las organizaciones adaptarse con mayor agilidad a cambios del entorno y responder de manera efectiva a la disrupción. La interacción entre desarrollo interior y estrategia empresarial se traduce en equipos más preparados para enfrentar desafíos.
Desde la perspectiva de gestión humana, el marco contribuye a que las empresas puedan incorporar indicadores que antes resultaban difíciles de evaluar. La idea de “auditar la humanidad” comienza a ganar terreno en directorios y equipos directivos que reconocen que los resultados sostenibles se construyen sobre culturas sanas y profesionales íntegros.
Para Mercado, la ruta es clara: “La gran transformación empresarial no será digital ni tecnológica, será humana. Los ODIs ofrecen a los líderes un marco para evaluar no solo lo que la empresa hace, sino quién está siendo para lograrlo”. Con esta visión, Asertiva Consulting impulsa la adopción del modelo en organizaciones que buscan fortalecer su cultura y alinear propósito, estrategia y comportamiento.
En un entorno donde las habilidades técnicas ya no son el único diferencial competitivo, los ODIs se posicionan como una herramienta para equilibrar gestión, desempeño y desarrollo humano. Con este marco, los indicadores financieros dejan de ser el único faro para evaluar el éxito: ahora las empresas también pueden medir su capacidad de crear bienestar, integridad y sentido de propósito.

