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Guía para padres: cómo identificar y manejar las dolencias más comunes en niños
Cambios de temperatura, virus escolares y hábitos de higiene pueden desencadenar malestares frecuentes en la infancia.
Las enfermedades más frecuentes en niños menores de cinco años continúan generando preocupación por su impacto en el sistema de salud y en las familias. Hasta octubre de este año, el Ministerio de Salud (Minsa) registró un aumento del 10,2 % en los casos de neumonía respecto al mismo periodo de 2024, así como más de 200 mil episodios de enfermedades diarreicas agudas. El comportamiento de estas afecciones refuerza la importancia de la prevención, la atención médica oportuna y el seguimiento adecuado durante la recuperación de los menores.
De acuerdo con el Dr. Álvaro Altamirano, médico pediatra y asesor médico de Laboratorios Elifarma, diversos factores contribuyen a que los niños sean más vulnerables a infecciones respiratorias, digestivas o de piel. “Los cambios de temperatura entre estaciones, la exposición a virus en el entorno escolar, e incluso la falta de acceso a servicios básicos comunes, son factores determinantes para la aparición de estos cuadros que perjudican el bienestar de los menores”, precisa. El especialista indica que estos elementos pueden coincidir en periodos del año donde aumentan los contagios, lo que exige mayor vigilancia por parte de cuidadores y padres.
El Dr. Altamirano también resalta que muchas enfermedades infantiles tienen causas evitables, pero pueden agravarse rápidamente sin atención médica. “La clave está en la observación de los síntomas y en acudir al especialista ante cualquier signo de alarma. Usualmente, las señales de alerta son fiebre, fatiga y dolores musculares, que pueden indicar la presencia de una infección”, agrega. Estas señales representan puntos de referencia para detectar complicaciones a tiempo.
Con el objetivo de brindar herramientas útiles a las familias, el especialista detalla las cuatro condiciones de salud más comunes en la infancia, junto con sus síntomas y tratamientos más frecuentes:
- Problemas estomacales. La gastroenteritis es una de las afecciones más registradas en la primera infancia. Suele originarse por virus, bacterias o parásitos asociados al consumo de agua o alimentos contaminados. Los síntomas habituales incluyen vómitos o diarrea, lo que conlleva riesgo de deshidratación. El tratamiento recomendado consiste en hidratación con soluciones orales, dieta ligera y, en ciertos casos, probióticos indicados por el médico.
- Enfermedades respiratorias. Resfrío y gripe son los cuadros más frecuentes y se propagan con facilidad en ambientes cerrados o durante los cambios de estación. Generan congestión nasal, tos y fiebre, y en situaciones más complejas, dificultad para respirar. Al ser infecciones virales, no requieren antibióticos. Las medidas habituales incluyen control de fiebre, descanso e hidratación constante.
- Alergias en la piel. Los niños expuestos a polvo, ácaros o determinados alimentos pueden presentar estornudos, picazón o enrojecimiento en forma de ronchas de color rojo o rosa. Los antihistamínicos orales se usan en algunos casos, pero siempre bajo supervisión de un especialista.
- Infecciones de oído. La otitis puede aparecer después de un resfrío o congestión de garganta. En niños pequeños, la detección puede ser más difícil, por lo que se recomienda observar señales como llevarse las manos a las orejas, llanto persistente, fiebre o dificultad para comer. El tratamiento dependerá del tipo de infección y puede requerir antibióticos indicados por un médico.
El incremento reciente de estas enfermedades subraya la importancia de un cuidado integral y basado en la evaluación de un especialista. “Un diagnóstico temprano y el acompañamiento médico adecuado pueden marcar la diferencia en la recuperación del menor. Es fundamental seguir las indicaciones médicas al pie de la letra, completar los tratamientos prescritos, mantener una buena hidratación, favorecer el descanso y garantizar una alimentación balanceada que fortalezca el sistema inmunológico. Además, es importante realizar controles posteriores para confirmar la recuperación y evitar recaídas”, finaliza el vocero.

