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El nuevo rol del puerto de Chancay: desarrollo, oportunidades y futuro
Con rutas activas hacia Asia, este puerto se perfila como un eje de transformación no solo económica, sino también social y urbana para la región.
Desde su inauguración el 14 de noviembre pasado, el puerto de Chancay ha pasado de ser una promesa de infraestructura a convertirse en un activo estratégico con operaciones concretas. Hoy en día ya cuenta con cuatro servicios navieros activos, incluyendo la ruta directa Chancay-Shanghái, que reduce a 23 días el tiempo de tránsito entre Perú y China. A la fecha, se han movilizado más de 60,000 contenedores a través de sus muelles, marcando el inicio de una nueva etapa para el comercio exterior peruano.
El crecimiento del puerto coincide con un auge sostenido de las exportaciones peruanas hacia Asia. Solo en productos agrícolas, el país envió en 2024 un total de US$ 1,104 millones a Asia Oriental, y otros US$ 864 millones en productos pesqueros. Las proyecciones para los próximos años, especialmente en mercados como China y Japón, muestran crecimientos anuales que oscilan entre el 8% y el 19%, consolidando al Asia-Pacífico como destino prioritario para la oferta exportable nacional.
Sin embargo, el impacto del puerto no será automático. El Observatorio de Chancay, iniciativa conjunta del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) y el Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico (CECHAP), advierte que hay tres factores críticos para aprovechar plenamente esta infraestructura: institucionalidad, infraestructura urbana y participación social.
El investigador Omar Narrea, del CECHAP, remarca que uno de los retos más inmediatos es la aprobación y ejecución de un Plan de Desarrollo Urbano que ordene el crecimiento de la ciudad portuaria. “Es fundamental que las autoridades locales y nacionales trabajen coordinadamente para alinear grandes obras de infraestructura con necesidades reales del territorio”, señala. Esto implica, por ejemplo, articular nuevas vías de acceso, servicios básicos y educación técnica vinculada a la actividad portuaria.
Asimismo, se hace un llamado al sector privado para que mantenga una participación activa y propositiva, construyendo puentes de diálogo con el Estado. Para Narrea, “no basta con invertir, hay que co-diseñar el futuro del puerto y su entorno”.
El Observatorio también destaca la necesidad de generar y compartir datos. Una línea de tiempo clara sobre la carga proyectada, por ejemplo, será crucial para alcanzar metas como movilizar 500 mil contenedores anuales para el 2027. Esto implica investigación constante y acceso a información que oriente políticas públicas, decisiones empresariales e intervenciones comunitarias.
A pesar de los desafíos en conectividad regional y articulación institucional, el puerto de Chancay ya se perfila como una puerta clave del comercio peruano con Asia. El compromiso de actores públicos, privados y académicos será esencial para convertir esta megaobra en una palanca real de desarrollo económico y social.

