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Semana Mundial de la Lactancia: consejos para una experiencia saludable y solidaria

Desde el cuidado preventivo hasta la donación, especialistas explican cómo la lactancia beneficia la salud física y emocional de madres y bebés.

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LECHE

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Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una fecha que resalta la importancia de este alimento único para el desarrollo y la salud de los bebés, así como para el bienestar de las madres. La leche materna es un “líquido vivo”, con defensas, bacterias benéficas, hormonas, enzimas y nutrientes esenciales que fortalecen el sistema inmune, maduran el sistema digestivo y favorecen el desarrollo cerebral y neurológico desde los primeros días de vida.

Su composición se adapta a las necesidades del bebé e incluso cambia durante una misma toma: al inicio es más líquida para hidratar, luego se enriquece con proteínas para nutrir y al final contiene más grasa para favorecer la digestión y la saciedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una lactancia adecuada podría prevenir más de 800 mil muertes infantiles y 200 mil muertes maternas cada año.

Para la madre, lactar no solo favorece el control del sangrado y la recuperación posparto, sino que también reduce el riesgo de depresión postnatal, cáncer de mama y ovario, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Además, fortalece el vínculo afectivo con el bebé.

Sin embargo, los primeros días pueden traer dudas y dificultades. La doctora Alexandra Vega, gerente médica y de farmacovigilancia de Genfar, recomienda mantener una buena hidratación, evitar el estrés, asegurar un buen agarre y permitir la succión frecuente. También sugiere ofrecer el pecho a libre demanda, realizar masajes suaves antes de amamantar, mantener contacto piel con piel, descansar lo suficiente y seguir una dieta equilibrada rica en hierro, calcio y ácidos grasos omega-3.

La lactancia exclusiva se recomienda hasta los seis meses y puede mantenerse como complemento hasta los dos años o más. Cuando no es posible amamantar, un pediatra debe orientar sobre la mejor alternativa nutricional.

La donación de leche materna: un acto que salva vidas

La leche materna no solo beneficia al hijo de la madre que lacta, también puede ayudar a otros bebés, especialmente prematuros o con bajo peso, sepsis o inmunodeficiencias. Los bancos de leche humana reciben, analizan, pasteurizan y distribuyen este recurso bajo estrictos estándares de calidad.

Para donar, la extracción debe hacerse en casa siguiendo las indicaciones del banco, almacenando la leche en frascos de vidrio esterilizados, rotulados con fecha y hora, y manteniéndola refrigerada o congelada antes de su traslado. En el banco, la leche pasa por pruebas microbiológicas y pasteurización que elimina bacterias patógenas sin alterar su valor nutricional.

“Muchas madres no saben que pueden donar mientras amamantan a sus propios hijos. Ser mamá de uno, pero alimentar a dos, es una de las formas más poderosas de compartir salud. Una sola donación puede salvar una vida”, afirma la doctora Vega.

Donar no representa riesgo para el hijo de la madre donante y puede estimular la producción natural de leche, además de reducir costos médicos asociados a enfermedades prevenibles. Se estima que un bebé alimentado con leche materna puede ahorrar hasta 300 dólares anuales en atención médica.

Buscar orientación médica, acudir a un banco de leche o donar el excedente son acciones que pueden marcar la diferencia. Una sola donación puede significar la supervivencia de un recién nacido en condición crítica.

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