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Manos limpias, vidas saludables: qué cambia cuando el baño sí funciona

Datos recientes muestran que mejores baños reducen infecciones, ausentismo y costos familiares; la higiene inclusiva facilita el acceso para todas las personas.

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El Día Mundial del Lavado de Manos, celebrado hace poco, recuerda que esta práctica es un pilar de salud pública y un factor económico. En Latinoamérica, la calidad de los baños públicos continúa como preocupación: un estudio de Tork, marca de higiene profesional, halló que ocho de cada diez personas expresan inquietud por la limpieza de estos espacios, con impacto mayor en personas con condiciones físicas o cognitivas. La evidencia sugiere un vínculo directo entre higiene adecuada, menor transmisión de patógenos y reputación de los establecimientos.

El desafío empieza por el acceso. El estudio “Higiene Global” del CDC y UNICEF estima que 462 millones de niños en el mundo no cuentan con instalaciones para lavarse las manos en la escuela. En América Latina y el Caribe, 40 % de los centros educativos no tenían servicio básico de higiene (agua y jabón disponibles) antes de la pandemia, afectando a 61 millones de estudiantes. En el Perú, el Ministerio de Salud indica que un lavado correcto con agua y jabón por 20 segundos puede reducir >40 % de enfermedades diarreicas y cerca de 25 % de infecciones respiratorias; con ello disminuye el ausentismo escolar y laboral.

La OMS calcula que mejorar la higiene de manos en la atención médica puede ahorrar hasta US$16,5 por cada dólar invertido, un retorno que muestra el valor de ver la higiene como estrategia. A la vez, las malas experiencias en baños públicos dañan la confianza. De acuerdo con el estudio global de higiene y salud 2024, solo uno de cada cinco baños cumple expectativas y 75 % de las personas manifiesta preocupación por la salud en esos espacios, lo que cambia hábitos de consumo y eleva la exigencia hacia operadores y marcas.

En ese contexto, Essity participa del impulso regional para elevar estándares en baños y promover la higiene inclusiva, un enfoque que facilita el acceso cómodo para la mayor cantidad de personas, sin importar capacidades o circunstancias. La bacterióloga Bertha Cecilia Lacouture, magíster en Microbiología y especialista en Gerencia y Auditoría de la Calidad en Salud, lo resume así: “Para crear una cultura de bienestar, las organizaciones deben ver la higiene no como un costo, sino como una inversión estratégica. Un ambiente limpio y accesible reduce la transmisión de patógenos y, crucialmente, demuestra el valor que una empresa le otorga a la salud de las personas. La limpieza es, de hecho, un reflejo de la calidad general de un negocio”.

La agenda incluye hablar de temas que suelen considerarse tabú —como incontinencia o menstruación— y asegurar que el lavado de manos cuente con dispensadores funcionales, abastecimiento continuo y señalización clara. Desde el frente de mercado, Aida Fe Cárdenas, Customer Marketing Leader para Perú, Bolivia y Paraguay, sostiene: “Creemos firmemente que todo el mundo merece poder lavarse las manos. La clave está en diseñar entornos de baño que consideren toda la gama de productos como Tork SmartOne, garantizando que la higiene sea realmente accesible para todos, desde los clientes hasta el personal de limpieza. Al invertir en higiene, las empresas no solo protegen la salud pública, sino que construyen una reputación de cuidado y responsabilidad que genera lealtad e ingresos”.

Los datos respaldan la acción: mejorar infraestructura de baños, mantener agua y jabón disponibles y capacitar al personal de limpieza son medidas de alto impacto y bajo costo relativo. En escuelas, hospitales, industrias y recintos de alto tránsito, los protocolos estandarizados —frecuencias de reposición, auditorías visibles y diseño sin barreras— elevan el cumplimiento. Para el sector privado, la convergencia entre experiencia del usuario y gestión de riesgos ofrece un marco claro: menos infecciones, menos ausentismo y mejor percepción de marca.

Como actor del ecosistema, Essity promueve que el Día Mundial del Lavado de Manos sea punto de partida para estándares permanentes. Los objetivos: baños con accesibilidad universal, mantenimiento predecible y métricas de desempeño (consumo por visita, tiempos de reposición, satisfacción del usuario). Convertir la preocupación ciudadana en mejoras verificables es una ruta que beneficia a familias, empresas y gobiernos.

El desafío en Latinoamérica es sostener el esfuerzo más allá de una fecha del calendario: manos limpias significan vidas más saludables y economías más robustas. Con información clara, inversión inteligente y baños inclusivos, la promesa de la higiene puede hacerse realidad para todos. 

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