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Descubren más de 300 geoglifos en Nasca con ayuda de inteligencia artificial
El hallazgo es producto de la colaboración entre el Ministerio de Cultura y la Universidad Yamagata de Japón.
Científicos de la Universidad de Yamagata, en Japón, en colaboración con el Ministerio de Cultura del Perú, han descubierto 303 nuevos geoglifos en la pampa de Nasca, gracias al uso de drones y tecnologías de inteligencia artificial (IA). Según el Ministerio de Cultura (Mincul), estos geoglifos serían incluso más antiguos que las famosas Líneas de Nasca, reconocidas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1994.
Este importante hallazgo se dio a conocer como parte de los trabajos realizados en el marco del Convenio Específico de Cooperación Interinstitucional entre el Ministerio de Cultura y la Universidad Yamagata, firmado para profundizar la investigación y protección de estas antiguas figuras. Los nuevos geoglifos fueron encontrados en laderas y colinas de la región, lo que marca una expansión del área donde se han identificado estas enigmáticas formas, más allá de las conocidas planicies.
La utilización de IA y drones permitió identificar con mayor precisión el contorno de estos geoglifos, revelando detalles antes invisibles a simple vista. Estos avances tecnológicos han sido clave en la detección de las figuras, que van desde representaciones humanas hasta animales y figuras geométricas, algunos con más de 2,000 años de antigüedad.
El Ministerio de Cultura también informó que, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica, supervisa y apoya estas investigaciones, que comenzaron en 2010 y siguen arrojando nuevos descubrimientos. Los científicos de la Universidad Yamagata, en estrecha coordinación con las autoridades peruanas, han dedicado más de una década a estudiar la Pampa de Nasca, un área conocida por sus misteriosas y gigantescas figuras que han intrigado a investigadores y turistas de todo el mundo.
El descubrimiento de estos 303 nuevos geoglifos no solo amplía el conocimiento sobre la civilización que los creó, sino que también podría cambiar las teorías actuales sobre el propósito y la evolución de estas formaciones. A diferencia de las líneas más conocidas, que suelen tener fines ceremoniales, algunos de estos nuevos geoglifos podrían haber tenido otras funciones, relacionadas con la geografía o la astronomía de la época.
Este avance refuerza la importancia de continuar con la exploración y el estudio de la región de Nasca, no solo como un sitio de valor cultural y arqueológico, sino como un enigma que la ciencia moderna aún sigue descifrando.

