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Cuando la distracción no es normal: señales del TDAH
Especialistas advierten que identificar este trastorno a tiempo ayuda a prevenir dificultades escolares, emocionales y de conducta.
La distracción constante, la impulsividad y la hiperactividad en niñas, niños y adolescentes pueden ser señales del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición del neurodesarrollo que requiere evaluación profesional y tratamiento oportuno. Según especialistas de EsSalud, reconocer estos síntomas a tiempo es clave para evitar problemas en el rendimiento escolar, así como dificultades emocionales y de comportamiento.
Señales que aparecen en casa y en la escuela
El TDAH se caracteriza por dificultades persistentes para mantener la atención, exceso de actividad y problemas para controlar impulsos. A diferencia de una distracción ocasional, estos síntomas se presentan de manera frecuente y afectan la vida diaria. En el entorno escolar, por ejemplo, los estudiantes suelen distraerse con facilidad, les cuesta seguir instrucciones y pueden presentar bajo rendimiento académico. En casa, es común que olviden rápidamente indicaciones o tareas, lo que a veces se interpreta erróneamente como desobediencia.
Consecuencias si no se detecta a tiempo
Cuando no se aborda de forma temprana, el trastorno puede afectar la autoestima y generar frustración debido a los constantes llamados de atención en el hogar o en el colegio. En algunos casos, durante la preadolescencia también pueden aparecer conductas de riesgo, como el uso excesivo de pantallas o la experimentación con sustancias, asociadas a la impulsividad característica del trastorno.
La importancia de un tratamiento integral
Especialistas señalan que existen varios mitos en torno al TDAH, como creer que la distracción es leve o que desaparecerá con el crecimiento. Sin embargo, el trastorno puede continuar en la adolescencia e incluso en la adultez si no se trata adecuadamente. El manejo suele ser integral e incluye evaluación médica, apoyo psicoeducativo, psicoterapia y, en algunos casos, tratamiento farmacológico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del niño y su entorno familiar.

