LUNES, 15 de Octubre de 2018

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12/12/2013

Ser coleccionista: ¿hobby, estilo de vida o enfermedad?

Todo pasatiempo tiene un límite. Mucho más, si esas actividades logran despertar sentimientos compulsivos. Coleccionar objetos puede ser inofensivo y hasta antiestrés; siempre que no convirtamos esa actividad, en el centro de nuestras vidas.
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Federico Wamba Magallanes autor de la "Existencia Humana", considera que los coleccionistas están dentro del círculo de las personas obsesivas, "el coleccionismo está más cercano a la pasión. La pasión entra en la esfera de los sentimientos. Esta acción puede, en parte, consistir en acumular determinadas cosas, pero son cosas con las que se establece un vínculo emocional y sentimental".  

Otro interesante enfoque, es del Psicoterapeuta Alejandro Salomón Paredes del Centro Psicoterapéutico Logos, "no necesariamente todo coleccionista se trastorna, porque influyen varios factores como lo hereditario, las experiencias que afectan y el poder de decisión de la persona sobre sí misma y su vida. Es decir, hay coleccionistas que se obsesionan y con esto el hobby se convierte en su prioridad y deja de ser precisamente un hobby, pero otros no", comentó.  

Como explica el especialista, en la vida de un coleccionista, las demás cosas valiosas pasan "al fondo" y la lucha contra la obsesión que lo perturba es realizando la compulsión, la compra y el cuidado de los objetos. Por otra parte, está el estilo de vida que se mueve en el terreno de la libertad. La persona coleccionista avanza en su vida sin que se obsesione, consciente de que el hobby no ocupa el primer lugar en su escala de valores.

"Quiere decir que podemos distinguir ambas formas, claro que en la primera ya deja de ser hobby. Por eso recomiendo, tener clara la escala de valores, es decir, qué es más valioso y con sentido en la vida, ser consciente de que un hobby no pasa de eso y por supuesto visitar a un especialista si siente que esa inofensiva actividad se  salió de control", finalizó Paredes.

Como dato curioso, podemos citar al coleccionista francés Philip Ferrari de La Renotière, poseedor de la colección de sellos más grande que la historia haya conocido. Ferrari, invirtió toda su fortuna comprando sellos y monedas raras, convirtiendo la filatelia en su actividad más preciada y jamás igualada por otro coleccionista de sellos. De igual forma, personas en todo el mundo dedican días, meses y hasta años para conseguir la pieza o el objeto que le falta a su colección.

Ya lo sabes, "todo en exceso" es malo. Por lo mismo, disfrutemos de la divertida actividad de coleccionar lo que más nos guste, pero siempre cuidando que nuestro hobby, no se convierta en una enfermedad. 

Escribe Shanny ROBLES PLASENCIA

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