LUNES, 12 de Noviembre de 2018

Fanboy

22/09/2015

Lo que no se dice de “La Vaca”

El muy comentado y premiado libro de Camilo Cruz genera una controversia sobre el rumbo que cada individuo decide tomar en su vida y los conceptos básicos que expone para describir el éxito, una circunstancia distinta para cada persona.
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Camilo Cruz es un conocido escritor que, además, brinda conferencias sobre la superación personal y la ruptura con aquellos frenos que normalmente los individuos se colocan como excusa para impedirse salir adelante. Si bien su objetivo aparentemente no es criticable y, por supuesto, expone un tema crucial para el desarrollo de la gente, debe precisar un mejor manejo sobre los conceptos que expone en sus obras.

La realización a comentar es La Vaca, una historia que relata la vida de una familia dependiente a este animal como herramienta de subsistencia. A esto surge la llegada de un “sabio” y su discípulo, quienes, tras visitar el recinto de estas personas, liquidan a su único medio de sobrevivencia. Años más tarde, luego de toparse nuevamente con ellos, ven con entusiasmo que estos individuos emprendieron trabajos agrónomos para salir adelante y tener una vida presunciosa.

De acuerdo con el criterio de Cruz, era necesario poner en riesgo la vida de esa familia, con tal de incitarlos a desprenderse de una presunta “mediocridad”. Según el escritor, las condiciones de vida de aquellas personas eran deplorables e insuficientes, lo cual lo animó a colocar a este “sabio” como intermediario para ayudarlos.

En este punto, vale resaltar la posición ideológica del autor, cuyo concepto de éxito va ligado al poder adquisitivo que ostenta un individuo, lo que me anima a considerar que aquí se expresan definiciones subjetivas sobre varias cosas. Referirse a un crecimiento económico como cuestión a destacar está demasiado sobrevalorado, ya que esto no necesariamente va acompañado de sencillez.

¿Qué sucedería si una persona decide voluntariamente vivir en austeridad y modestia? Quizás para el señor Cruz este personaje esté manipulado por sus "taras mentales" y se resigna al conformismo. Particularmente no lo veo como una mediocridad, sino como un ejemplo de vida. Ya lo dijo el expresidente uruguayo José Mujica: "Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero sólo para poder ser rico".

Vale crecer, pero no imponer la misma idea ni deslegitimar a quienes prefieren enriquecer el alma antes que los bolsillos. ¿Usted qué opina?

Escribe Dante Daniel MORETTI CASTRO

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