MIÉRCOLES, 14 de Noviembre de 2018

Fanboy

02/04/2015

El Efecto Delfín: La historia de un soñador

Detrás del libro de Sergio Bambarén existe un mensaje rotundo para aquellas personas que sufren calificaciones de todo tipo en contra de sus sueños. Las adversidades pueden ser esquivadas con temperamento y persistencia. No vale claudicar.
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Más allá de las líneas y la historia que también fuese llevada a la pantalla grande, producto del ingenio artístico del escritor peruano Sergio Bambarén, existe un claro consejo que no debe ser ignorado: si Daniel Alejandro Delfín combatió contra varios obstáculos y gente indeseable en el mar para por fin alcanzar la ola perfecta y lograr su sueño, ¿qué te impide a ti conquistar tus metas?

Podríamos decir que tenemos una motivación para vivir. Claro, no siempre es el caso. Aquel que no la tenga carece de una razón para luchar y quedarse vivo (he aquí algunas de las razones por las cuales muchos optan por el suicidio). Sea cual sea el motivo, esto nos ayuda a levantarnos cada día y pensar que todavía no hemos cumplido lo trazado.

Sin embargo, el pesimismo es pieza fundamental para estos casos, pues la mayoría de experiencias negativas hacen que la ideología del hombre vaya cambiando con el correr del tiempo. Una persona que sólo ha pasado desgracias se ve incapacitada de mirar más allá del horizonte. Y, ¿por qué será? Varios dicen que la vida nos enseña. Yo, como muchos de ustedes, agregaría que también nos daña.

Lamentablemente el curso y la evolución de los años hacen que vivamos como robots. Es decir, destinados a acostumbrarnos a la rutina y no poder ir más allá de eso. Aquel que quiere cumplir una meta se ve imposibilitado de hacerlo, ya que existe la excusa de "ir quemando etapas".

Para algunos, tal vez, sea demasiado tarde. ¿Quién puede afirmarlo? Sería absurdo pensar que el tiempo es la fuente principal para realizar una acción. Es importante, mas no esencial. Con esto quiero decir que no hay un momento en específico para hacer algo. En realidad, un niño puede enseñarle a su mayor, al igual que un alumno a su profesor. Y eso no es nada sorprendente. En pocas palabras, el que disponga de un nivel jerárquico otorgado por el sistema no tiene por qué ser mayor sobre valorado que otro.

Finalmente, tenemos los obstáculos o impedimentos. Muchos nos cerramos ante ellos. Quizás sea la salida más rápida, pero no la mejor. Además, ¿quién causa estos aspectos negativos? Muchas veces somos nosotros mismos los iniciadores de este mal. Aunque, independientemente de ello, la misma estructura o sistema de vida hace que todo se vuelva aburrido e innecesario. Es decir, el escalar y posicionarse es una realidad malintencionada del sistema, el cual prohíbe que podamos vivir sanamente en conjunto. No obstante, no todo tiene que ser triste. El espíritu debe fluir y saber recibir los golpes. Y es que, en adelante, la recompensa será mucho más valiosa, si es que se opta por la persistencia.

Escribe Dante Daniel MORETTI CASTRO

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