DOMINGO, 19 de Noviembre de 2017

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11/04/2013

Vendiendo el alma ¿al diablo? ¡NO! Se la vendo a Google

Google salió con la cartera llena y ganas hacerse notar, como en estos últimos tiempos, poniendo encima de la mesa mil millones de dólares para adquirir Whatsapp, o eso dicen, pero a nadie le extrañaría un acuerdo de confidencialidad en breve.
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Esta es una gran operación para ambas partes, por un lado Google tiene su precario GoogleTalk, una aplicación de mensajería instantánea que no evoluciona a la velocidad que debería y va muy por detrás del resto de la competencia. Comprando y asimilando Whatsapp dentro de Google+, como todo, automáticamente pasaría a jugar con los mayores, a los que ahora mira con deseo.

Por otro lado, Whatsapp siempre ha sido contrario a la publicidad, desde sus comienzos quiso escapar de ello pero aliarse con el mayor motor de ventas a nivel mundial, puede hacer cambiar el rumbo de esta aplicación o al menos incluirla en un primer termino sin ser de una manera muy descarada.

Al usuario todo esto no tiene por qué afectarle, ni en el funcionamiento de sus aplicaciones ni en su vida cotidiana, aunque puede alterar la usabilidad de las mismas, por la aparición de publicidad muy bien dirigida y variable en función del tráfico que origine el usuario.

Whatsapp también ganaría la posibilidad de utilizarse desde equipos fijos, actualmente se puede, pero gracias a la ayuda de Google se convertiría en una aplicación Web y no habría necesidad de instalar nada raro en el equipo.

Esta operación sería un grave castigo para las aspiraciones de LINE y podría echar por tierra toda la inversión en campañas publicitarias realizadas hasta el momento, viendo como su referente y principal enemigo se refuerza con el primero de la clase. Y todos sabemos que hace mejor que nadie lo que hace, vender.

Esta operación, podría ser mucho más que una venta ¿al diablo? de su alma, podría incluso suponer una afrenta a sus principios, pero si ello supone ayudarte a vencer a tu enemigo antes de ser un rival digno, se convierte en una victoria a todas luces.

Escribe Manuel SANCHEZ AYUSO

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